IA revoluciona el monitoreo de pingüinos
El Instituto Antártico Chileno (INACH) ha implementado un sistema de inteligencia artificial para rastrear el ciclo de vida de los pingüinos barbijo (Pygoscelis antarcticus) en la península antártica. El proyecto, liderado por la bióloga marina Magdalena Márquez Díaz, emplea una red neuronal avanzada para automatizar el monitoreo poblacional de la especie.
Los pingüinos barbijo, fácilmente reconocibles por la línea negra que cruza por debajo de la cabeza delineando su característica máscara blanca, son una especie indicadora clave que enfrenta presiones derivadas del cambio climático. Hasta ahora, los estudios poblacionales exhaustivos dependían de un seguimiento manual que exigía una gran carga de trabajo. Para superar esa limitación, el programa de Áreas Marinas Protegidas del INACH utiliza ahora un modelo de IA basado en la red neuronal YOLO (You Only Look Once). Según Márquez, el sistema fue diseñado originalmente para fines de seguridad, pero ha sido adaptado al escrutinio ecológico.
El operativo en terreno se apoya en una red de ocho cámaras trampa desplegadas desde 2022. Tres de ellas operan en la isla Kopaitic, cerca de la Base O’Higgins, mientras que las otras cinco están instaladas en Punta Armonía, en la isla Nelson, archipiélago de las Shetland del Sur. Cada cámara captura automáticamente unas 1.300 imágenes anuales a lo largo de la temporada de cría.
Anteriormente, analizar ese volumen de datos requería semanas de trabajo manual. En la actualidad, el algoritmo YOLO procesa el equivalente a un año de fotografías en apenas un par de horas, y distingue entre adultos y polluelos para determinar los ciclos críticos de llegada y salida de las colonias.
Sin embargo, entrenar el sistema para un entorno extremo ha presentado obstáculos. Márquez explicó que la detección de polluelos sigue siendo un desafío técnico, ya que los adultos suelen ocultarlos. Además, el plumón grisáceo de las crías las camufla contra el terreno rocoso, lo que ocasionalmente provoca que la IA las confunda con el paisaje. Con la asistencia de la técnica María Cartagena, el equipo perfecciona continuamente la precisión del algoritmo mediante aprendizaje automático.
Los investigadores confían en que este monitoreo ininterrumpido revelará información clave sobre la respuesta de estas poblaciones a estresores ambientales, como los cambios en el hielo marino, la disponibilidad de alimento y las fluctuaciones de temperatura. A futuro, el INACH planea ampliar las capacidades de la IA para rastrear la eclosión de huevos, las tasas de supervivencia de los polluelos y las interacciones con depredadores como skúas y palomas antárticas. Un aspecto crucial es que la tecnología podría funcionar como sistema de alerta temprana ante eventos de mortalidad masiva desencadenados por tormentas polares severas o influenza aviar.
La aplicación de esta tecnología consolida la posición de Chile a la vanguardia de la ciencia polar latinoamericana, un estatus respaldado por sus extensos programas científicos. Además, el despliegue de la IA se alinea con las iniciativas de modernización y mejora de la infraestructura que el INACH impulsa para respaldar las operaciones antárticas chilenas.
En definitiva, este avance demuestra cómo la innovación tecnológica puede cooperar con la ciencia para proteger la biodiversidad del continente, reduciendo la necesidad de una presencia humana constante y perturbadora en las colonias.
Fuente: Instituto Antártico Chileno (INACH)